Días…

Árboles viejos

Esta mañana me acordé mucho de ti. En realidad, lo hago cada día, pero hoy especialmente. En mi paseo matutino con la perra pasé por la zona en la que tú y yo caminamos juntos por última vez. Pasé al lado de un árbol y te vi allí sentado.  Era un domingo o un día festivo y tenía que ir lejos a por el pan. Tú ya no aguantabas la caminata y te quedaste sentado en un banco, esperándome. Cuando volví estabas sentado sobre la hierba, apoyado en un árbol, a la sombra. Costó levantarte. Esta mañana te vi allí. Nos vi. Y se me empañó la mirada. Últimamente es tan fácil que las lágrimas quieran asomar…

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