De TOC y falsa tranquilidad

Mano en la bolsa

Me he dado cuenta -muy a mi pesar, he de decir – de que con el paso de los años mis manías se van acentuando. Algunas son auténticos “TOC” de manual. Y me irrita reconocerlo, pero soy consciente de que a estas alturas ya será muy difícil cambiarlo. 

A lo que ya comenté por aquí de mi obsesión con los números impares, debo añadir mi obsesión por otorgarle a ciertos objetos un poder que realmente no tienen. Me ofrecen tranquilidad. Una absurda y falsa tranquilidad. Puedo pasarme todo el mes con un paquete de pañuelos de papel en el bolso sin haberlo usado. Cambio de bolso y cambio el paquete. Lo traslado de un lado a otro hasta que está casi inservible. Sé que los necesito. Y si no los tengo, algo va a salir mal. Aunque, como también podréis adivinar a estas alturas, el día que me hacen falta, me los he olvidado en algún bolso o bolsillo. 

Si salgo de casa y a medio camino me doy cuenta de que no he cogido el mini-bote de gel hidroalcohólico (por ejemplo, que eso está muy de moda) entro en pánico. Enseguida busco una farmacia o algún otro establecimiento donde pueda comprarlo. Luego me encuentro con cuatro o cinco botes sin estrenar siquiera.

Siempre llevo en el bolso una pequeña libreta y un bolígrafo. Por si la inspiración me visita en el lugar más insospechado. No, no me vale grabar la idea en un audio en el móvil. Tengo que escribirlo. Así que si por una fatalidad me he olvidado, entro en una librería o en un bazar o en lo que se tercie, a comprarlo. Este mismo verano me pasó en la playa. No llevaba mi libreta y mi boli junto con la toalla y el protector solar, así que tuve que entrar en un establecimiento que vende prensa y algo de papelería antes de llegar al arenal. No me diréis que eso no es ya enfermizo…

Si voy a algún sitio y tengo que hacer tiempo, esperar a alguien, el autobús o cualquier otra clase de espera y sé que voy a tener una hora muerta y descubro que no he metido un libro en el bolso (que no siempre una puede, porque algunos son mini y no caben…) entro en pánico de nuevo. Soy capaz de buscar una tienda de segunda mano, una librería donde vendan libros de bolsillo. Lo que sea con tal de poder leer algo en papel y no en la pantalla del móvil. 

Muchos de esos objetos que he mencionado, me acompañan a todos lados, andando, en transporte público, privado… Sea como sea, saber que los llevo me da tranquilidad. Aunque no los use en un montón de tiempo y lo único que haga es manosearlos en el traslado de un bolso a otro. Pero si no los tengo no estoy a gusto. 

¿Soy solo yo o alguno de vosotros también sufre este trastorno? Contadme…

10 comentarios en “De TOC y falsa tranquilidad

  1. Ignoro si será un TOC llevar un bolso enorme, me gusta llevarlo para guardar un cuaderno, un libro, pañuelos, bolígrafos, documentación que en mis bolsillos solo causan deformidad e incomodan, y pasar al interior de algún establecimiento y pensar, si los veo, comprarme varios de esos BIC negros, de punta normal, o un moleskine que guardar en ese bolso que suelo llevar, en bandolera, tan cargado y necesario y con todo aún por estrenar.

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  2. ¡Hola Rosa! 😘❤️
    ¡Me veo muchísimo!
    ¡No puedo resistir sin tener un cuaderno y un bolígrafo conmigo! Siempre tengo un cuaderno y un bolígrafo en mi mesita de noche, ¡a veces la inspiración decide visitarme por la noche! 😍
    Me encanta comprar mucha papelería, cuando veo ofertas y promociones dedicadas al periodo escolar compro muchos bolígrafos, cuadernos y colores, ¡me encanta la papelería! 😍❤️
    Un abrazo muy fuerte lleno de cariño y un beso grande querida amiga! 😘🤗❤️

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  3. Jaja yo también lo tengo…pero no me pasa lo del bolígrafo, sino que mis toc son de “simetría”. De la nada tengo que tocar una pared, o apretarme el brazo, o echarme agua fría en la muñeca. A veces ni me doy cuenta que lo estoy haciendo hasta que mi esposo me lo hace notar. Mi hijo tiene lo mismo.

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  4. Yo no tengo ningún TOC de ese tipo de hacer cosas repetitivas o tocar algo o pisar primero con un pie… Pero hace años si tenía obsesión con la simetría. Si veía un cuadro colgado torcido, tenía que colocarlo bien, estuviese donde estuviese, ya fuese un restaurante o la consulta de un médico… jajaja.
    Feliz domingo, Natalia.

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