1 de marzo

Flor roja sobre blanco

Hoy ha empezado la semana y el mes al mismo tiempo. Es algo inusual y, en cierto modo, reconfortante. Febrero ha sido un mes redondo. En el más estricto sentido de la palabra. Ha tenido sus cuatro semanas, que han empezado un lunes y han acabado un domingo. Eso casi roza la perfección. Y eso que febrero es un mes que no me gusta nada. Es el más corto del año y a mí es el que se me hace más largo.

Empezar el mes un lunes pinta bien. Además, este mes empieza la primavera y este año más que nunca tengo ganas de que llegue. Aunque el día no ha acompañado y después de un fin de semana con un tiempo maravilloso, ha vuelto el frío y la lluvia. Pero eso no puede amargarme el día, porque hoy estoy contenta (ya os lo he dicho… una de cal y otra de arena…).

Hoy es el cumpleaños de uno de mis mejores amigos. Mi hermano de corazón. Y hace casi dos años que no nos vemos por culpa de esta maldita pandemia que nos tiene a todos castigados. Sus hijos están creciendo un montón y me lo estoy perdiendo. Y eso me pone un poco triste.

Pero como no me gusta estar triste mucho tiempo, enseguida saco la sonrisa pensando que hoy hace exactamente cinco años que dejé de fumar definitivamente y, sin duda, es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. En realidad, dejé de fumar un 29 de febrero, porque era bisiesto (tenía que buscar una fecha fácil de recordar, y cuando no recuerde el año iré contando hacia atrás de cuatro en cuatro). Así que hoy estoy de aniversario. ¿De aniversario de qué? De aniversario del fin de una esclavitud, digamos.

Sigo en un estado de contradicción permanente. Entre querer hacer un montón de cosas y no querer hacer absolutamente nada. Debatiéndome entre la tristeza, la apatía, la desesperación, el tedio, la esperanza y la ilusión. No sé sobre qué escribir y sin embargo necesito escribir. Leo de un modo completamente desordenado, sin centrarme. Con tres libros a medias y sin trazas de acabarlos en breve. Tan sólo he leído casi de un tirón el que me regalaron la semana pasada de Isabel Allende sobre el que hablé ayer. Y no es porque los demás que estoy leyendo no sean buenos (al contrario, me gustan mucho) sino que estoy siendo yo una mala lectora.

Sé que en breve empezaré a despertarme muy temprano, antes incluso de que suene el despertador, y el mero hecho de ser consciente de ello (porque hace ya unos años que me pasa a partir de este mes) me hace estar en tensión. El sueño malo y discontinuo termina pasándome factura y lo sé. Pero no hago nada para evitarlo. No puedo. O no quiero. No lo sé.

Este mes traerá novedades a mi vida y me estoy preparando para ello. La incertidumbre a veces también te va matando poco a poco. El año ha empezado con una buena sacudida y cuando sacudes un árbol con fuerza se le caen muchas hojas. Pero esperamos que la inminente primavera florezca más que nunca. Así que demos la bienvenida a marzo con una gran sonrisa.

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