8 de marzo

Mafalda mujer humanidad

Hoy es el día de la mujer. El día para reivindicar sus derechos, aunque eso tenemos que hacerlo siempre. Podría dedicar hoy este espacio en mi blog para hacer un discurso feminista, pero, sinceramente, no tengo demasiadas ganas. Ya están las redes inundadas. Y hay para todos los gustos.

En realidad, creo que ya está todo dicho. Creo que no pedimos nada que no sea justo. Porque realmente es lo que las mujeres piden: justicia. Durante siglos se nos ha ninguneado, y aunque hemos avanzado mucho, aún estamos a años luz de la igualdad como debería ser. No hay más que observar y ver lo que ocurre cada día. Ayer, sin ir más lejos, me pasé la mayor parte del día cabreada e indignada por culpa del famoso audio filtrado de la gala de los Goya. A estas alturas, supongo que todos en este país lo habéis escuchado pero, para los que no, aquí os dejo el enlace.

Me indigna enormemente ese modo de tratar a las mujeres. Como un mero trozo de carne. En una gala donde lo que se debe valorar es el buen hacer de actores, actrices y demás profesionales dedicados al mundo cinematográfico, algunos hombres (porque no se puede generalizar) se dedican a valorar el físico de las mujeres. Y, lo que es peor, creen tener el derecho a juzgarlas y cuestionarlas por su constitución, vestimenta o tatuajes. Insultar a una mujer y llamarla puta por el mero hecho de llevar tatuajes o ir vestida como le dé la gana, me parece, cuanto menos, deplorable. Ni siquiera encuentro calificativos suficientes para ese comportamiento de ¿machito?

Y estoy harta. Harta de que nos infravaloren, nos ninguneen, nos insulten, nos quieran pisar… Harta de que piensen que las mujeres son inferiores. Harta de que si una mujer se acuesta con un montón de hombres (con los que a ella le da la gana) es una puta, pero si un hombre se acuesta con un montón de mujeres es un fenómeno, un ídolo, un máquina. El macho-men. Si ella lleva el cuerpo tatuado es una golfa… Si él lleva el cuerpo tatuado mola.

Si ella es la jefa, no se la mira con la misma seriedad. Si es ella la experta, se duda de sus capacidades. Yo misma he vivido en mis propias carnes el machismo en el trabajo durante años. El hecho de dedicarme a hacer algo que hasta hace poco era exclusividad del género masculino, para algunos hombres era inconcebible. Cuántas veces ha entrado alguien por la puerta y me ha dicho: ¿no está el señor? o ¿no hay un hombre aquí? dando por hecho que yo no podía hacerlo. Claro, no era un trabajo de mujeres. Por suerte, esto ha ido cambiando y se ha ido normalizando.

Las mujeres que no se tiñen las canas son unas dejadas. Son viejas. Los hombres que se dejan las canas, son atractivos. Las mujeres que no se depilan, son unas guarras. A ellos nadie les dice nada. Que, oigan, digo yo que si ella tiene pelos en el sobaco porque no le da la gana de depilárselos, se podría extrapolar a ellos… entonces el 90% de los hombres son unos guarros también. Estoy harta de que nos digan lo que tenemos que hacer con nuestros cuerpos y con nuestra vida. Harta de que se nos juzgue por todo. Harta de que nunca se utilice la misma vara de medir para hombres y mujeres.

Queda mucho que luchar, mucho que reivindicar, mucho que gritar… No nos podemos callar.

Y yo que había dicho que no tenía ganas de soltar el rollo… No lo he podido evitar. Sigo indignada.

Y para terminar, os dejo el enlace a una publicación con muchos artículos interesantes. Y en la última página está una reseña firmada por mí, sobre un libro que comenté aquí en enero.

Feliz día de la mujer.

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