Un martes cualquiera

Chica sentada en reloj

-Te llamo el martes- Así te despediste la noche del domingo, con un beso en los labios y una palmada en el culo. Los lunes eran días malditos; mejor no compartirlos. El martes estaba bien, dejando un día en medio para descansar el uno del otro. No imaginaba que el descanso sería más largo.

Y pasó el martes, y el miércoles, y el jueves, y el fin de semana, y tu llamada no llegó. Lo que sí llegó fue la rabia, el miedo, la preocupación. La montaña rusa de sentimientos encontrados que podía llevar a mi estómago y mi cabeza al borde del abismo.

Y otro lunes. Y un nuevo martes. Y tu llamada. Como si nada. Cumpliendo lo que habías dicho. Porque era martes.

-Te dije que te llamaba el martes, pero no te dije qué martes… ¿Cómo rebatirlo? No me habías mentido ni engañado.

Y es que la vida está llena de martes. Cada semana uno. Da igual. Un martes cualquiera…

2 comentarios en “Un martes cualquiera

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s