Adelante, puedes pasar

Habitación vacía

Adelante. Puedes pasar. Hasta el fondo.

Puedes recorrer el largo pasillo de sentimientos contradictorios.

Tal vez te pierdas si abres alguna puerta de estancias inconexas.

Pero puedes abrirla. Como si fuese tu casa.

Podrás descubrir que el sofá no es tan cómodo como aparenta.

Que algún muelle se te clava descubriendo certezas.

A veces en el patio trasero se oye llover y la uralita parece estar a punto de romperse.

Pero no te asustes. Enseguida me seco las lágrimas.

Y la lluvia cesa. Y vuelve la calma.

En la cocina hay comida bastante para saciar tu hambre.

Pero seguirás teniendo sed. Sed de saber dónde encontrarme.

Hay estancias vacías y otras llenas de estantes

donde conviven recuerdos confundidos con arte.

A veces el frío penetra hasta el rincón más insospechado

vuelve glacial mi mirada y me hace vulnerable.

Puedes entrar en mi cuarto y tumbarte en mi cama.

Quizá allí me encuentres escondida entre las sábanas.

Paséate por la casa. Busca entre el desorden.

Las alfombras quizá no luzcan impolutas.

Cubiertas de suspiros profundos y de dudas.

Pedazos de tripas, alma y corazón podrás encontrar en cualquier rincón.

Puede parecer una casa embrujada o una casa abandonada.

Pero tiene la virtud y el poder de ser casa.

Es mi casa. Es tu casa. Soy yo. Con toda mi alma.

4 comentarios en “Adelante, puedes pasar

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