Fechas que no se olvidan… 11-S

AVión - torres

Veinte años después, recuerdo perfectamente ese día: el 11 de septiembre. Una fecha que quedará grabada para siempre en millones de personas.

Yo estaba en casa. Después de haber comido y fregado los platos, me disponía a descansar diez minutos antes de irme a trabajar. La tele estaba encendida, pero sin volumen. Vi en la pantalla cómo un avión impactaba en una de las torres gemelas. Pensé que había sido un accidente aéreo. Cogí el mando de la tele y subí el volumen. Fueron unos minutos de desconcierto. No entendía nada.

A medida que fueron ampliando la noticia, las imágenes y la situación, mi estómago se iba encogiendo. Me senté en el sofá lentamente, asustada, con el corazón latiendo a cien por hora. Sentí como un pequeño ataque de pánico. Lo que estaba viendo me parecía el horror máximo. Y lloré. Sí, lloré. De rabia, de impotencia, de miedo, de dolor…

Ninguno de mis familiares o amigos se vieron involucrados en esos atentados, ninguna de mis personas queridas estaban entre las víctimas, y di gracias por ello, pero, aún así, sentí mía la tragedia. La viví como un golpe duro. Mi cabeza no era capaz de procesar esa barbarie. El hecho de imaginar que alguien pudiese haber planeado algo así y llevarlo a cabo me provocaba arcadas. Era algo incompresible.

El 11-S descubrí cuánta maldad hay en el mundo. Y cuanta generosidad también. Creo que en muchos aspectos ese día marcó un antes y un después a nivel mundial. Ya nada volvería a ser igual.

Por desgracia, a lo largo de la historia se han perpetrado auténticas barbaries, todas ellas realmente horripilantes y dignas de recordar, pero, sin saber por qué, a mí el 11-S me marcó. Lo recuerdo cada año y pienso en toda esa gente que lo vivió y me sigue doliendo el alma y el corazón. Algo parecido me pasó con la tragedia que se vivió tres años después en Madrid, el 11-M. La historia volvía a repetirse. La crueldad nos dejaba el cuerpo temblando. Y el miedo se apoderaba de toda la sociedad.

Han pasado ya veinte años y se supone que se ha vuelto a la normalidad. Pero no. Sigue siendo algo terrible. Ha sido mucho lo que se perdió ese día y no se volverá a recuperar. El 11-S nunca se va a olvidar.

6 comentarios en “Fechas que no se olvidan… 11-S

  1. Cuando el 11M regresaba de viaje. Al entrar en casa, nos sentamos horas frente al televisor viendo lo inaudito. Las maletas esperaron muchas horas antes de ser abiertas. Cuando el otro 11M, el de Madrid, me quedé absolutamente paralizado por circunstancias que no se pueden explicar. La barbarie no tiene límite y el concepto de normalidad del que tanto se habla últimamente, es una quimera. Feliz domingo Rosa, un abrazo.

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  2. Normalidad… ¿qué es eso?
    Algo parecido viví yo ese día. Creo que casi a todos nos ocurrió lo mismo. Aún hoy me sobrecogen las imágenes y espero que sigan haciéndolo, porque normalizar algo tan horroroso no debería ser posible jamás de los jamases.
    Beso 🎈

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  3. Ese día creo que fue un sentimiento de horror generalizado en todo el mundo. Casi todos los habitantes del planeta estabamos mirando horrorizados una y otra vez las imagenes en nuestras pantallas de televisión. Todavía se me ponen los pelos de punta de recordarlo.😢

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