Como un tsunami

Mujer sofá ola

Cuando dejamos de vernos sentí como si hubiese vivido un tsunami. Todo alrededor era devastador. Prácticamente nada se mantenía en pie. Habría que empezar de cero. Como un pueblo a los pies de un volcán que ha entrado en erupción. Sin aviso. Había que coger lo que se pudiera y salir corriendo. Y luego reconstruir lo poco que queda. Con nuevas bases. Nuevos cimientos. Con las fuerzas agotadas. No había más que tormento.

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Me voy

Patos volando

Me voy.

No estaré cuando vengas.

Ya me cansé.

No me lo tengas en cuenta.

He matado las mariposas

que revoloteaban en mi estómago

con el sonido de tu voz.

Las he dejado en el cubo de la basura

por si las quieres hacer revivir,

pero te advierto que ya me cercioré

de que no les quedase un soplo de vida.

No vaya a ser.

Te he dejado también sobre la mesa de la cocina

un par de botellas.

Las llené con todas las lágrimas

que vertí cada vez que desaparecías.

Sobre tu mesilla de noche

libretas llenas de poemas.

Todos los versos que me inspiraste

si me los llevase serían un lastre.

Me marcho.

Con paso firme.

Sin cadenas.

Cuando llegues y no me encuentres

no me busques.

Márchate también

y al salir cierra la puerta.

Solo uno

Colibrí

El problema fue que tú querías que fuésemos uno.

Yo quería que fuésemos dos.

Si fuésemos uno solo, tendríamos solo una boca y no podríamos besarnos.

Si fuésemos uno solo, solo tendríamos dos ojos y no podríamos mirarnos.

Si fuésemos uno solo, con dos pies no podríamos caminar el uno al encuentro del otro.

Si fuésemos solo uno, tendríamos un corazón, pero no podría latir por los dos…

Rosa Liñares